viernes, 26 de febrero de 2016

NISARGADATTA MAHARAJ (BIDI)


Interlocutor:
Si usted hablara así en el occidente, las gentes le tomarían por loco.

Maharaj: ¡Por supuesto, lo harían! Para el ignorante todo lo que no puede comprender es locura. ¿Y qué? Dejemos que sean como son. Yo soy como yo soy, sin ningún mérito mío, y ellos son como son, sin ninguna culpa suya. La Realidad Suprema se manifiesta a sí misma de innumerables maneras. Infinitos en número son sus nombres y formas. Todos surgen, todos se sumergen en el mismo océano, la fuente de todo es una. La búsqueda de causas y resultados es solo un pasatiempo de la mente. Lo que es, es amable. El amor no es un resultado, es el terreno mismo del ser. Donde quiera que usted vaya, usted encontrará ser, conciencia y amor. ¿Por qué y para qué hacer preferencias?

Pregunta: ¿por qué algunas personas que afirman saber lo que es el Absoluto y afirman ver este mundo tal como es, es decir una ilusión, desean que este mundo se acabe lo más rápido posible?
Bien amado, como dices, es la persona quien desea esto y no el Absoluto. El Absoluto no tiene nada que hacer de este mundo, ni de su principio ni de su final, ni tiene nada que hacer del tiempo. Pero mientras estés inscrito en el seno de una persona, eres tributario del tiempo, del principio como del final, de vuestra vida como de la vida en este mundo.
Ni una vez, en mi encarnación, habría aceptado de responder a una pregunta respecto al tiempo y al final del tiempo, o del final de los tiempos, porque efectivamente el Absoluto no puede estar concernido de ninguna manera por ello. Pero esto puede ser una distracción para la persona, a condición de ser consciente de ello. Aquel que vive el Absoluto no necesita decirlo y aún menos la necesidad de demostrar lo que sea. El Absoluto no está concernido ni por la trama histórica, ni por las diferentes alteraciones de la Verdad, porque entendió que el mundo está dentro de él y que nada de todo esto es Eterno. Y todo lo que es efímero tiene un final.
Desde el momento en que sois conscientes de esto, poco importa que este principio y este final se inscriban en el marco de vuestra vida, entre el principio y final de vuestra vida, poco importa que la escala del tiempo sea mil millones de años o decenas de millares de años, esto no cambia nada. Aquel que espera, es la persona pero entiendan también que el Liberado en vida, es aún una persona. Pero no hay que ser ciego. Si vuestra vida sólo depende del final de los tiempos, estáis equivocados, si vuestra vida depende del instante, está en la Verdad. Porque el instante es Eterno. Incluso el final él mismo, es efímero y traduce lo efímero. Lo más duro es de no desear nada, de no proyectar nada pero de estar lúcido de la escena de teatro y del acto que se actúa. Esto no quiere decir que creéis en el teatro, esto no quiere decir que creéis en el juego que se juega y sobre todo que no sois tributarios de ello, de un modo o de otro.
El Liberado viviente no tiene prisa en morir, no tiene prisa en esperar el final del mundo sino que vive de instante en instante el instante presente. Puso fin al sufrimiento y al miedo, no teme ni su propio final, ni el fin del mundo. Vive lo que la vida le da a cada instante, sin modificar lo que sea, sin ser modificado por lo que sea, y sobre todo no por el final. Un espectáculo de teatro tiene un principio y final. Pero no olviden que el teatro no existe, lo mismo que el observador. Son sólo fragmentos de vosotros mismos destinados en desaparecer. Pero no tenéis que hacerlo desaparecer, él mismo desaparecerá. Debéis liberaros, incluso del final, porque si sois Absoluto, sabéis que el teatro no existe, ni el observador  y de que no hay nada a esperar.
No esperando nada, no proyectando nada,  estáis disponibles a vosotros mismos en vuestra Eternidad, cualquiera que sea el porvenir y el futuro de vuestro cuerpo, como de este mundo. Sólo este cuerpo está ligado al tiempo y a la historia, no lo que sois. Pero aquel que observó el teatro, incluso si sabe que no es verdad, sabe muy bien que se está actuando el último acto. Pero no está afectado por él, no se regocija, ni de la persistencia de este mundo ni de su desaparición, esto es independiente de lo que Es. Pero tenéis el derecho, a pesar de todo, de actuar en el teatro pero no hace falta de que estéis ligados o atados a su proyección de conciencia respecto al argumento del fin del último acto.
Contemplen más bien, cualquiera que sea el final de la escena de teatro, inclínense más bien sobre vuestra propia muerte. ¿Cómo contemplan la muerte? Recuerden, en el momento de la refutación, yo les invitaba a zambullirse en el origen de vuestro nacimiento. Del mismo modo, a fin de no estar alterado, en el Sí, como en el Absoluto, es preferible de no identificar el tiempo, o si prefieren lo que llamáis el timing, sino más bien de ser lúcido de lo que se actúa en la escena. Pero de no ser tributario de la escena, porque esto os descentra.
Esto sólo muestra en definitiva que la báscula pesa más del lado del miedo que del lado del Amor, incluso si hay esperanza en un final cualquiera que sea, es entonces el final del teatro. Todo depende de vuestra afectación, todo depende de vuestra consciencia, de vuestros pensamientos, de vuestras emociones, de vuestras proyecciones o de vuestra capacidad que queda inmutable en cualquier circunstancia que sea, sin necesitar controlar, dominar. Es allí dónde mostrareis realmente la densidad del Amor en vosotros, incluso en lo efímero. Pero no podéis negar la misma noción de ciclo de vida, independientemente de toda alteración o falsificación real de todo lo que es efímero. Entonces lo eres, en este cuerpo y en esta carne, lo sois en este mundo sobre otra escala de tiempo, incluso si unos tiempos se reencuentran.
… Silencio…

 
El vídeo está en inglés. No lo he encontrado doblado ó subtitulado en español.